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Os cuento que este libro de autoayuda disfrazado de novela lo leí apenas salió.

Merece la pena tanto el argumento bien llevado como la forma en que el autor sabe instruirnos en una serie de consejos para el fortalecimiento del carácter.

Me sorprendió porque casi esperaba un thriller con tintes románticos y sí, tintes románticos tiene, pero ni de lejos es el motor de la historia, como tampoco el suspense mantenido hasta la última página. Lo que se hace verdaderamente interesante es ver como el protagonista va adquiriendo solidez y fuerza en un temperamento miedoso y resignado.

Os dejo su sinopsis y os animo a que lo leáis porque se puede aprender bastante con él. Seguro que en alguna de las situaciones que plantea os sentiréis identificados.

Alan es un joven que ha perdido el amor de su vida y las ganas de vivir. Cuando está a punto de saltar de la Tour Eiffel, un desconocido se le acerca para proponerle un experimento: seguir todo lo que le diga para crearse una nueva oportunidad de vida completa. Alan acepta y se embarcará en diferentes pruebas que lo conducirán a ser él mismo y libre en cada situación vital. «- ¿Mi primera tarea?- Si, tu primera misión, si prefieres. Lo que deberás hacer mientras esperas nuevas instrucciones.- No sé si lo entiendo…- Has vivido cosas que se han quedado, de alguna manera, grabadas, condicionando la manera en la que ves el mundo, la manera de comportarte, tus relaciones con los demás, tus emociones… El resultado de todo esto es que esto no funciona, por hablar claro. Te causa problemas y te hace ser infeliz. Tu vida será mediocre mientras la vivas así. Hay que hacer, pues, algunos cambios. […] Es necesario que vivas una serie de experiencias que hagan evolucionar tu punto de vista, que te lleven a superar tus miedos, tus dudas y tus angustias...

(Yo hice la técnica de tocarle las pelotas a la dependienta de una joyería para luego no llevarme nada. Alguna vez me he sentido ” maltratada” en una tienda carísima por llevar pinta de pobretona).

Un besito a todos y feliz fin de semana.

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5 comentarios en “No me iré sin decirte donde voy. Laurent Gounelle.

  1. Ah, pues la técnica que usaste me gusta. La voy a poner en práctica yo también. Me cuesta mucho molestar y creo que es un defecto.
    Por cierto que mi abuela hacía mucho eso de marear en las tiendas, era uno de sus pasatiempos preferidos.
    Besos

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    • Me ha hecho gracia lo de tu abuela y me he acordado de la mía 😂
      Quizá eran otros tiempos 😊
      Yo soy de las que se llevan ” algo” sí o sí cuando he preguntado lo más mínimo.
      La parte donde el protagonista marea a una panadera mala follá es para mondarse.
      Igual te digo que no es una novela de humor pero muchas de las situaciones son tan reales que es imposible no identificarse con alguna.
      Gracias por pasarte por aquí y dejarme tu comentario. 😘

      Le gusta a 1 persona

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